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Robo datos

El negocio detrás del robo de datos

Los titulares vienen copados del robo de datos, casi cada día, por alguna noticia sobre filtraciones masivas de datos personales en empresas que, principalmente, se dedican a las telecomunicaciones, bancos o redes sociales.

En el siglo XXI, el activo más valioso de una organización ya no es su infraestructura física, sino su patrimonio digital.

Mientras las compañías ven los datos personales como una oportunidad de negocio, los cibercriminales los perciben como un botín de alta rentabilidad.

La pregunta no es si una empresa será atacada, la pregunta correcta es: cuándo y si está preparada para sobrevivir al impacto.

¿Por qué los datos personales son tan valiosos?

El robo de datos ha pasado de ser un acto de vandalismo digital a consolidarse como una industria profesionalizada.

Los datos personales se roban por su rentabilidad. No se trata sólo de un nombre o de un correo electrónico; es una identidad digital completa.

En el mercado negro (dark web), la información personal se vende por piezas o en paquetes para cometer delitos:

  • Fraude financiero y robo de activos: Los hackers buscan obtener credenciales de tarjetas de crédito o acceso a la banca electrónica para desviar fondos. 

Una vez vulneran la seguridad, los atacantes realizan transferencias no autorizadas o compras fraudulentas; dejando las cuentas de las víctimas totalmente vacías en cuestión de minutos.

  • Suplantación de identidad: En este escenario, los criminales utilizan los datos identificativos robados para personificar a la víctima ante instituciones financieras. 

Esto les permite solicitar créditos a nombre de terceros o abrir cuentas bancarias fantasma que usarán para blanquear capitales; arruinando el historial crediticio del usuario real.

  • Extorsión (ransomware): Los hackers no sólo roban datos, sino que los cifran y amenazan con filtrarlos si la compañía no paga un rescate.

Además, contactan directamente con los clientes de la empresa afectada para informarles de que sus datos están expuestos; presionando así a la organización desde todos los ángulos posibles.

  • Venta de bases de datos a empresas de marketing: Existe un mercado negro donde empresas de marketing agresivo compran bases de datos obtenidas de forma ilícita.

Estos datos personales se utilizan para el envío masivo de spam o e-mail marketing no solicitado; ignorando cualquier normativa de privacidad.

¿Por qué las empresas son vulnerables?

A pesar de las inversiones en ciberseguridad, los hackers suelen ir un paso por delante en el robo de datos.

El robo de datos, en la mayoría de las ocasiones, no es un ataque frontal de fuerza bruta. La mayoría de las veces, el muro se salta por el eslabón más débil:

  • Factor humano y técnicas de ingeniería social: Se estima que entre el 80% y el 90% de los incidentes comienzan con un ataque de pishing.

En estos casos, un empleado hace clic en un enlace malicioso o descarga un archivo infectado, permitiendo que los atacantes “pesquen” sus credenciales y obtengan acceso directo a los sistemas internos de la organización.

  • Vulnerabilidades de “día cero” (zero-day): Estos ataques aprovechan fallos de seguridad críticos en el software que la empresa utiliza habitualmente y que aún no han sido descubiertos o parcheados.

Al no existir una defensa previa ni una actualización disponible, los criminales gozan de una ventada de oportunidad perfecta para infiltrarse sin ser detectados.

  • Riesgos asociados a la cadena de suministros: En muchas ocasiones, la infraestructura de la empresa principal es robusta, pero los criminales logran entrar hackeando a un proveedor externo más pequeño.

Al comprometer a un tercero que ya posee permisos de acceso a las redes corporativas, los hackers pueden saltarse los perímetros de seguridad.

Consecuencias más allá del robo de datos

Para una empresa, el robo de datos personales no sólo acarrea el pago de una multa económica; es una crisis de supervivencia:

  • Sanciones legales y cumplimiento normativo: En Europa, el RGPD impone multas severas, que pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% de la facturación anual global de la compañía (la cifra que resulte más elevada).

Además de la sanción económica, la empresa queda sujeta a auditorías constantes y posibles restricciones legales que limiten su capacidad operativa durante años.

  • Daño reputacional y pérdida de confianza: El impacto en la imagen pública es, a menudo, la consecuencia más difícil de revertir tras una brecha de seguridad.

La pérdida de credibilidad ante los clientes o socios comerciales provoca una fuga de usuarios hacia la competencia; destruyendo el valor de la marca y afectando a la captación de nuevos negocios a largo plazo.

  • Coste operativo y parálisis de la actividad: Una compañía atacada se ve obligada a detener su producción o servicios mientras los equipos técnicos desinfectan la red y restauran los sistemas.

Esta inactividad forzada no sólo genera una pérdida directa de ingresos diarios, sino que también implica gastos extraordinarios en consultoría forense y recuperación de datos. 

Estrategias de resiliencia contra el robo de datos: más allá del antivirus

La seguridad de los datos ha dejado de ser un tema exclusivo del departamento de IT y ha pasado a convertirse en una prioridad de la Junta directiva.

La solución no consiste en poner muros más altos, sino la clave está en cambiar de mentalidad.

Las empresas líderes están adoptando un enfoque de resiliencia cibernética:

  • Arquitectura Zero Trust: Este modelo de seguridad se basa en el principio fundamental de “Nunca confiar, siempre verificar”. 

Bajo este esquema, ningún usuario o dispositivo, ya esté dentro o fuera del perímetro de la compañía, obtiene acceso automático a la red; cada petición de datos debe ser autenticada, autorizada y validada de forma continua.

  • Cifrado de extremo a extremo: Una de las defensas más eficaces consiste en asegurar que la información sea ilegible para cualquier actor no autorizado.

Si los datos son robados, pero están cifrados correctamente, el botín es inútil para el hacker; ya que carece de las claves necesarias para acceder al contenido real.

  • Simulacros de crisis: Las empresas deben contar con un Plan de respuesta (como ya abordamos en un post anterior) y formar a todo su personal (desde el CEO hasta el estudiante en prácticas) mediante la realización de simulacros.

Estas acciones permiten identificar debilidades en los protocolos, mejorar los tiempos de reacción y aseguran que cada miembro sepa cómo actuar ante una amenaza real.

En la economía del dato, la precaución es el mejor escudo.

Autora: Sandra Santiado, Abogada.

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